La educación como fenómeno social refleja la necesidad de transformarse al mismo ritmo que evoluciona la sociedad, el mundo actual costituido por complejos procesos de cambio así lo demanda, máxime cuando el proceso enseñanza aprendizaje contituye el centro de la actividad socializadora, que le da forma al tipo de individuo que exige la sociedad actual, en constante cambio.

El mundo contemporáneo demanda la formación de individuos capacitados para transformar la realidad en la coexisten con sus semejantes, para ello se vuelve imperioso el implementar verdaderos canales educativos, en el sentido literal de la palabra, es decir, los modelos educativos centrados en el docente están totalmente desfasados, esto, si queremos formar individuos competitivos en un mundo complejo y globalizado como el actual. Para alcanzar los niveles formativos deseados, que conviertan al individuo en un ser reflexivo, analítico, propositivo, participativo y transformador, se necesitan prácticas educativas basadas en estrategias comunicativas que promuevan estas actitudes y valores, a través de las cuales el individuo se convierta en actor principal, participante y constructor de su formación y aprendizaje.

En este proceso activo de formación del individuo demandado por la sociedad actual, se vuelve esencial la participación en el proceso educativo, de los avances técnicos y tecnológicos que nos ofrece el mundo moderno, ya que la exclusión de dichos elementos, coloca a los individuos participantes en el proceso educativo en franca desventaja con el resto de individuos miembros de la aldea global.

Publica: Hildegardo Paz.